domingo, 22 de marzo de 2009

Ficheros P2P


Han sido muchos los usos que se le ha dado a Internet, pero hay uno muy polémico, el compartir archivos entre varios usuarios. Esto se generalizó en la segunda mitad de los años 90, con la aparición de las redes “peer to peer" (P2P) cuyo servicio permite compartir archivos entre los usuarios de Internet.

El P2P revolucionó el sistema de transmisión de archivos, ya que todos los participantes actúan al mismo tiempo como clientes y servidores. Es un sistema para compartir archivos que nace con el objetivo de ser usado en el ámbito privado de las empresas y universidades, pero pronto se fue generalizando en todos las esferas de la sociedad.Hay un gran número de programas para compartir archivos.

Todo comenzó con Napster, pero luego vinieron más como AudioGalaxy, Fastrack (Morpheus, KaZaA y Grokster), Edonkey (Emule), Gnutella e Imesth, etc. Con estos programas recibo partes del archivo de distintas personas, al mismo tiempo que comparto estas partes con otros usuarios que las necesitan. Estos y otros programas han provocado un debate sobre la libre circulación de archivos que en ocasiones están protegidos por copyright llegando a molestar en mayor grado a los dueños de las discográficas al ver en peligro su futuro cubierto de oro.

Yo me declaro incondicional de estos programas, ya que te puedes bajar lo que quieras en cualquier momento sin necesidad de pagar nada. Creo que el mayor obstáculo para que evolucionen estos programas son las discográficas porque se niegan a evolucionar. Aunque también las que más pierden son ellas ya que algunos músicos han encontrado en el P2P una manera de distribuir su música a escala mundial, con coste casi nulo y sin atarse a una multinacional.

¡Vivan las redes P2P!

El hipertexto


Desde que comencé el curso he odio hablar del “hipertexto” pero, ¿Qué es en realidad? ¿Dónde nace? ¿Dónde se encuentra?

En 1945 se publicó un artículo de Vannevar Bush (As we may think) donde se describe un dispositivo llamado MEMEX, el cual funciona como el sistema de almacenamiento del ser humano, dando lugar a que la información almacenada podía ser consultada con mayor rapidez.
Pero fue en realidad Ted Nelson quien le dio el nombre de “hipertexto” en 1965. Fundó el proyecto Xanadú, creando así un sistema de archivación mediante la trasmisión de datos interconectados. Esto dio lugar a uno de los mayores logros informáticos de la historia, en lo que se basa Internet.

Pero no sólo Internet está hipertextualizado, nuestra mente y el habla también, al igual que la literatura. La hipertextualización de nuestra mente consiste en la capacidad que tenemos para entablar una conversación, en la cual combinamos y entrelazamos temas e ideas sin llegar a perdernos, incluso podemos llegar a la idea inicial. Con Internet nos sucede lo mismo, ya que comenzamos haciendo una búsqueda de cualquier cosa y terminamos en otro punto sin darnos cuenta del camino realizado.
En la literatura también y como mejor ejemplo nos encontramos con José Luis Borges, un pionero que realizo la hipertextualidad sin darse cuenta, creando un mundo maravilloso de laberintos que nos deja a los lectores encontrar nuestro propio camino. Para verlo con más claridad recomiendo la lectura de dos escuetos cuentos: “El jardín de los senderos que se bifurcan” y “Libro de arena”.

Nuestro mundo esta hipertextualizado.

domingo, 8 de marzo de 2009

¿web invisible o web visible?


La “web invisible” es el término utilizado para describir la información, generalmente almacenada y accesible mediante bases de datos, que no es recuperada haciendo exploraciones en los buscadores convencionales.

Por el contrario, la “web visible” comprende todos aquellos sitios cuya información puede ser indexada por los robots de los buscadores convencionales y recuperada casi en su totalidad mediante una consulta a sus formularios de búsqueda.
Las características principales de los sitios de la web visible son: su información no está contenida en bases de datos, es de libre acceso y no requiere la realización de un proceso de registro para acceder.
Mayoritariamente está formada por páginas web estáticas, es decir, páginas o archivos con una URL fija y accesibles desde otro enlace.

Hasta este momento no conocía la existencia de una “web visible” y una “web invisible”, yo solo conocía “la WEB”. De modo, que viendo estas escuetas definiciones he llegado a la conclusión de que lo ideal sería el conocimiento de ambas webs porque solucionarían muchas búsquedas.

El problema es que la web invisible, como su propio nombre indica, es desconocida para la inmensa mayoría, por lo que está muy desaprovechada, ya que te ofrece búsquedas mucho más académicas y más fiables.
La web visible, la que conocemos todos, es la que más se utiliza. Pero por el mero hecho de que es más conocida no quiere decir que sea más fiable, yo creo que al contrario, que es menos académica y te puede inducir a errores.

Por todo ello, yo creo que para búsquedas más generales es aconsejable la utilización de la web visible y si se necesita información más académica y formal, la web invisible. Aunque lo mejor sería que todo el mundo conociera la existencia de ambas.

Biblioteca Infinita


Hoy en día, la preservación del patrimonio bibliográfico se encuentra (por nuestra propia evolución) en la digitalización y publicación de libros en Internet. Pero esto se encuentra ante un obstáculo: los derechos de autor y los editores.

El mayor problema se lo ha encontrado el buscador Google, ya que a través de Google Books comenzó a digitalizar libros y a ofrecer online fragmentos de éstos, algunos protegidos por copyright. El problema llega cuando nos encontramos con los libros que tienen copyright, ya que si los digitalizas sin permiso estás cometiendo un delito. Los autores y editores, ante esto, han pedido sus correspondientes indemnizaciones.

En mi opinión, el miedo que tienen los autores y editores es la pérdida económica, y que la forma de difundir el conocimiento se tenga que adaptar a las necesidades de la sociedad. Esta sociedad evoluciona y demanda otros sistemas.
Yo creo que el futuro está en digitalizar los fondos, siempre y cuando sea de forma legal. Para ello los editores y autores tienen que ser un poco más flexibles.

El único fin de Google es crear un catálogo digital, muy unido a los ordenadores portátiles, agendas electrónicas, teléfonos móviles, los eBooks, etc. En pocas palabras, los nuevos medios que maneja la sociedad.
El fin último de todo esto es crear una biblioteca infinita que acogiera todo el saber escrito y así hacer accesible el conocimiento a todos los seres humanos.